PERFIL DE LA POLITICA EXTERIOR BRASILEÑA
HIRST, Mónica. Teoría y práctica de la política exterior Latinoamérica, serie política internacional No. 1. CEREC fondo editorial. [S.L.P] [S.F].
Hemos considerado pertinente situar en 1822, pues tenemos registros que evidencian, que desde el momento supera la condición de colonia portuguesa y se consolida como imperio, ve la necesidad de buscar aliados internacionales de importancia para consolidar su proceso independista y forjar un eficaz desarrollo económico, político y social.
Los ojos del gobierno imperante en Brasil desde 1822, se fijaron hacia el norte del continente americano, tras la caída del primer emperador de Brasil, su sucesor Pedro II, tuvo la tarea de consolidar sus ideas gubernamentales frente al mundo, realizando un viaje a los Estados Unidos con el fin de mostrarse magnánimo y bondadoso y lograr así, el apoyo del entonces actual presidente demócrata Samuel J. Tilden. Es de total importancia puntualizar que los Estados Unidos para la época, era una creciente economía muy solida, lo que convertía a ese país en un buen aliado para seguir surgiendo en el campo internacional. Es así como la carrera expansionista hegemónica-global de Brasil da sus primeros pasos.
Tras una forma de gobierno considerada magnánima, Pedro II es desterrado del poder logrado así, el principio él una idea de proceso republicano y en 1987, se proclama la nueva república de Brasil. Se estableció entonces un comercio con los EE.UU, donde el 60% de los productos brasileños eran exportados hacia ese país, afianzando así sus relaciones exteriores con este país. Podríamos afirmar que Brasil ya era considerado como un gran productor de bienes de exportación, como el café, textiles, carnes, etc.
Brasil, gracias a su gran territorio y biodiversidad se consolidaba como un gran proveedor el cual se debía tener en cuenta, para suplir las necesidades de las grandes potencias en este EE.UU. Brasil vio como se alejaba un poco el apoyo estadounidense cuando un golpe de estado lleva a la presidencia a Bertulio Vargas, al cual los analistas estadounidenses consideraban como idealista de una tipología fascista Nazi, lo cual era preocupante para los intereses norteamericanos. Contrario a las predicciones el régimen militar en Brasil consolido las relaciones internacionales con ellos Estados Unidos (esto es posible por que el nuevo gobierno brasileño, comprendió que la desligarse de su más grande aliado, se vería comprometido el pacto que le daba pleno poder hegemónico a Brasil sobre el resto de Suramérica). Es en este periodo en el cual crece la idea de un país basto, multirracial y hegemónico políticamente, sin afectar sus relaciones con los Estados Unidos. Brasil era entonces un país dotado de unos recursos enormes, que llenarían de materias primas el mercado internacional. Es aquí donde se encajona en sus primeros años el perfil de la política exterior de Brasil y también es aquí de donde emergen sus primeras estrategias para mermar la dependencia de estados Unidos, ya que esta es una época de grandes cambios como lo son: la gran depresión económica, que surge en Estados Unidos y se extiende por el mundo.
En 1964 con el inicio de un régimen militar estricto, caracterizado con un alineamiento con la potencia hegemónica del hemisferio en ese momento Estados unidos, Costa E Silva enfoco su gobierno en una idea clara la cual consistía en tomar una posición permanente de Brasil con el tercer mundo, marcada por un constante alejamiento con otras naciones, lo que en un futuro cercano significo un agotamiento político en temas diplomáticos (aperturas políticas y económicas con otras naciones).
En 1969 Emilio Medici, el gobierno se caracterizo por un pensamiento de “grandeza” a demás de una soberbia política en donde las relaciones con estados Unidos eran catalogadas como una “relación de iguales”, en donde el tercer mundo era concedido para Brasil como inexistente lo cual significaba que las necesidades nacionales se solucionaran internamente, logrando así la idea de auto dependencia nacional en la percepción de Brasil como potencia mundial. Con el gobierno del general Ernesto Geisel, Brasil descongelo las relaciones con las naciones del tercer mundo, lo cual permitió un avance en los temas económicos, con países latinoamericanos, asiáticos y africanos, iniciando así una eficiente política de tendencia de crecimiento de las relaciones comerciales, es decir Brasil incursiono en el sistema internacional como una nación de gran crecimiento económico y grandes aportes económicos en la región del cono sur.
En la década de los 70, se puede observar como estados unidos deja de ser parte central del funcionamiento político-económico de Brasil; es decir se consolido como una nación de relaciones comerciales amplias con otras naciones del mundo, lo que significo en gran medida, que la política externa brasileña se fortaleciera a un punto tal de proyectarse como potencia emergente con grandes pasos económicos. Dentro del desarrollo de las relaciones internacionales de Brasil con EE.UU, sobresal un periodo que se da inicio desdes1976, caracterizado por las grandes divergencias entre las dos naciones las cuales se provocaron por un incumplimiento claro de acuerdos de cooperación por parte de los EE.UU quien modifico a su interés dichos acuerdos, manteniendo su postura intervencionista no solo en Brasil sino en el resto del cono sur lo cual provocó malestar en el gobierno del general Geisel y un enfriamiento de las relaciones entre ambos países.
A mediados de 1981 después del paso transcendental del presidente João Figueiredo se descongelaron las relaciones entre Brasil y los EE.UU llegando así, a una fase determinante en el desarrollo de dichas relaciones. Es así como los lazos entre los dos países se fueron debilitando, hasta el punto tal en el que Brasil ve a Estados Unidos como un socio comercial mas, en pro de su proyecto de crecimiento. Los líderes de izquierda comienzan a emerger, dejando atrás el dominio militar característico de la república. La idea del gran país basto, hoy en día es un hecho, las políticas gubernamentales realizadas por estos nuevos caudillos, como son Lula da Silva y Dilma Roussefff, quienes representan el partido de los trabajadores, realzaron la hegemonía política intervencionista de Brasil en los países tercermundistas de Asia, América y África, con el fin de consolidarse como un actor imperante en la solución de las nacientes problemáticas globales.